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Actividades en Pátzcuaro

Alrededor del Pueblo y el Lago de Pátzcuaro, el turista encontrará los paisajes más idóneos para practicar deportes extremos o tranquilos paseos a lomo de bestia. Con sus típicos paisajes llenos de frescura y verdor, el visitante puede darse el lujo de escoger entre las siguientes actividades.

Cabalgatas

En los alrededores de Pátzcuaro, la cabalgata ha tenido una tradición que fascina al visitante ávido de recorrer hermosos paisajes entre bosques y cascadas, entrar en contacto íntimo con la naturaleza y participar de una aventura, sencillamente, inolvidable.

Partiendo de Morelia se puede disfrutar de recorridos a caballo por los bosques aledaños, las regiones lacustres o caídas de agua cercanas. Hay recorridos hasta la Presa de Cointzio, Lago de Zirahuen y Santa Clara del Cobre; de las Cascadas de Ichaqueo a Umécaro y hasta Pátzcuaro.

De Pátzcuaro se puede partir, montando a caballo, a varios pueblitos asentados junto al lago, bordeados por suaves pendientes cubiertas de pasto, y disfrutando al mismo tiempo de un paisaje lacustre y volcánico. Algunos de estos pueblos son Erangorícuaro, Ihuatzio y Napizaro.

También se puede cabalgar de Pátzcuaro hasta Uruapan, 60 km. adelante. Allí puede recorrerse el Parque Nacional de la Barranca Cupatitzio, y llegar a contemplar el río que da origen a la cascada Tzarácuara, de 60 metros de altura. Si se prefiere, es posible observar a caballo un exótico paisaje creado por el volcán Paricutín, que sepultó en lava a San Juan Parangaricutiro en 1943, o bien, escalar sus casi 3 mil metros.

En los diferentes sitios de servicio o clubes hípicos, se puede encontrar la asesoría y la guía más profesional, los caballos más dóciles y entrenados, así como opciones para acampar, capacitarse en cursos relacionados con la equitación, o incluso, informarse sobre los eventos más profesionales, como el “Endurance” que es una carrera de larga duración por terrenos difíciles y climas extremosos que se está convirtiendo en tradición y un atractivo turístico más para la localidad. Para practicar la cabalgata no hay grandes impedimentos físicos qué vencer, pero sí hay muchas razones para aventurarse.

Ciclismo de Montaña

El estado de Michoacán ocupa el primer lugar nacional en convocatoria para la práctica de ciclismo de montaña. Desde caravanas de ciclistas por la ciudad hasta las altas cumbres, el estado ofrece piedra y tierra abundante para rodarla.

Por los pueblos que rodean al Lago de Pátzcuaro, es común ver paseantes en bicicleta, adentrándose en éstos pueblos mágicos, recorriendo pintorescas calles, y a la vez, haciendo un ejercicio completo. El circuito de rodeo del lago es de casi 80 km. que pueden recorrerse al tiempo y antojo del visitante. También por los bosques aledaños a los lagos de Zirahuén y Cuitzeo, la belleza y la claridad del aire hacen posible realizar este deporte extremo.

Rappel

Los múltiples recursos naturales del estado ofrecen al visitante paisajes para disfrutarlos con toda tranquilidad, o bien, la posibilidad de adentrarse en fuertes experiencias que quedarán grabadas para toda su vida. Ningún visitante podría olvidar escalar la roca de un cañón o lanzarse al aire desde una cumbre.

Los amantes del rappel pueden practicar la escalada en las paredes del cañón de Tzarácuara, al sur de Pátzcuaro, donde se han acondicionado algunos servicios útiles para el visitante, como asaderos, sanitarios y techos para tiempo de lluvia. 18 km. más adelante la Barranca de Cupatitzio, o la zona arqueológica de Tingambato, es también un lugar frecuentado por deportistas extremos.

Pocas aventuras en el mundo pueden resultar tan espectaculares y excitantes como el vuelo libre y el parapento, actividades que desde la preparación hasta el despegue, hacen latir de vértigo el corazón y multiplica la adrenalina. Sin necesidad de saltar de un avión o la ventana de un edificio, la sierra michoacana ofrece altas y bellas cumbres para los que quieran competir con águilas y halcones, surcando el aire con el grito que se ahoga en la caída. Los aventureros pueden practicar en el Cerro del Estribo, en Pátzcuaro.